|
Las siguientes páginas son solamente en inglés
Sala de redacción
Acerca de DOH
Programas y servicios
Información sobre formatos de archivos alternativos
Preparación para emergencias
Información general
Agencias locales de salud y proveedores de
atención de la salud

|
|

Usted puede
imprimir esta hoja informativa. La versión impresa requiere un lector
de programa gratuito (Free Reader). Aquí
puede usted bajar este lector gratuito (Free Reader). Esta hojas
informativas fué producida en colaboración con la División Manejadora de
Emergencias del Departamento Militar del Estado de Washington.
Cómo ayudar a los niños después de un
desastre
Hay que recordar que algunos niños nunca muestran su
angustia, mientras que otros pueden tardar varias semanas, o incluso meses,
en demostrar que están trastornados. Aunque no haya un cambio en su
comportamiento, los niños aún necesitan su ayuda.
|
|
Después de un desastre, los niños podrían
tener los siguientes comportamientos:
-
Estar molestos por haber
perdido su juguete favorito, su frazada, etc., que era importante para
ellos.
-
Cambiar de conducta, de ser
tranquilos, obedientes y afectuosos, a portarse ruidosos y agresivos, o
podrían cambiar, de ser extrovertidos a volverse tímidos y temerosos.
-
Tener temores nocturnos, por
ejemplo, pesadillas o miedo a la oscuridad, o temor de dormirse solos.
-
Temer que el evento vuelva a
ocurrir.
-
Volverse hipersensibles,
llorones y quejosos.
-
Perder la confianza en los
adultos. Los niños creen que los adultos no pudieron evitar el desastre.
-
Tener una conducta más
infantil, por ejemplo mojar la cama o chuparse el pulgar.
-
No querer que los padres se
alejen o negarse a ir a la guardería o a la escuela.
-
Sentirse culpables, como si
ellos hubieran ocasionado el desastre por algo que dijeron o hicieron.
-
Tener miedo del viento, la
lluvia o de ruidos fuertes súbitos.
-
Tener síntomas de enfermedad,
por ejemplo dolor de cabeza, vómitos o fiebre.
-
Preocuparse sobre dónde
vivirán ellos y su familia.
Lo que pueden hacer los padres para ayudar a
sus niños:
-
Hablar con los niños sobre cómo se están
sintiendo y asegurarles que está bien tener esos sentimientos.
-
Ayudar a los niños a que aprendan palabras
que expresen sus sentimientos, tales como “contento,” “triste,” “enfadado,”
etc.
-
No esperar que sean valientes o duros.
Decirles que está bien llorar.
-
No dar a los niños más información sobre el
desastre de la que puedan manejar.
-
Reconfortar a los niños temerosos
diciéndoles que ustedes estarán allí para cuidarlos. Continuar
consolándolos.
-
Volver a sus rutinas anteriores lo más
pronto posible. Tener un horario regular.
-
Asegurarse de que sepan que el desastre no
fue por su culpa y reconfortarlos.
-
Dejar que los niños tengan cierto control,
por ejemplo elegir su ropa o lo que quieran comer para la cena.
-
Volver a establecer el contacto con amigos
cercanos y parientes.
-
Cumplir las promesas que usted haga. Esto
ayudará a que los niños confíen nuevamente en los adultos.
-
Hacer planes. Esto ayudará a que los niños
vuelvan a tener fe en el futuro.
-
Obtener la atención de salud necesaria lo
más pronto posible.
-
Pasar más tiempo juntos a la hora de irse a
dormir.
-
Asegurarse de que los niños ingieran comidas
saludables y tengan suficiente descanso.
-
Permitir privilegios especiales durante
algún tiempo, por ejemplo dejar encendida la luz cuando se vayan a la
cama.
-
Encontrar modos de mostrarles que usted los
ama.
-
Permitir que los niños demuestren su
aflicción.
-
Empezar un aniversario para conmemorar el
evento. Aunque sea triste, las actividades positivas ayudan a celebrar
la sobrevivencia y mostrar que pueden tener una vida normal nuevamente.
Revisado en Junio del 2004 |